La Hermandad de los Panaderos fue abucheada en la noche de ayer cuando el paso de palio regresaba a su capilla de la calle Orfila tras verse sorprendida por la lluvia, taponando, de esta manera, el regreso de la Lanzada. Los hechos sucedieron de la siguiente manera:
No había llegado el paso de misterio de la hermandad de los Panaderos a la Plaza del Duque cuando empezó a llover y la corporación decidió suspender la estación de penitencia. La cofradía se organizaba para regresar a su capilla a través de la Plaza de la Campana y la calle Laraña. El paso de palio, que acaba de salir y venía presidido por el delegado diocesano de hermandades, Manuel Soria, no optó por dar la vuelta hacia su templo sino pasar, igualmente, por la Campana.
Sin embargo, el hecho de que escampara por unos minutos, fue aprovechado por la corporación para el lucimiento de sus pasos en la Plaza de la Campana, lo que provocó momentos de recreo de las andas sin tener en cuenta que la hermandad de Lanzada necesitaba el paso expedito en la calle Orfila para poder regresar.
De esta forma, la corporación de los Panaderos tardó unos 40 minutos en pasar por la Campana mientras que los nazarenos de La Lanzada, resignados, esperaban a que la cofradía de la calle Orfila terminara de recogerse. Era tal la indignación de numerosos cofrades que, cuando pasó el paso de palio de la Virgen de Regla, estos aprovecharon para abuchear a la presidencia por tan nefasta gestión del regreso de la cofradía.
La lluvia cortó el recorrido del Vía Crucis de la noche del Martes Santo que tradicionalmente desfila por el barrio del Parterre desde la Iglesia de Santa María. La procesión arrancó a las diez en punto de la noche, pero se vio obligada a regresar al templo cuando se había meditado la novena estación.
La imagen del Cristo que preside el templo a lo largo del año, y que desfilaba en este Vía Crucis desde el año 1982 siempre en un passo procesional, esta vez fue portada a hombros por diversos fieles, como gran novedad.
Las meditaciones fueron dirigidas por el párroco de San Juan Bautista, Manuel Infante, participando en la lectura de cada estación varios fieles que arroparon la imagen del Cristo en su recorrido y que, por la aparición de la lluvia, retornó al templo para continuar en el interior del mismo con las cinco estaciones que faltaban hasta completar el Vía Crucis, cerrando con un besapié.
Rasillo del Convento Trinitarios allá en el tiempo cuales habitaron en tu Convento. Que bonito que estabas , en la tarde de ayer, yo te rezaba y tus Divinas plantas te besaba. Alce la cabeza, te mire a la cara y vi la luz de tus ojos ojos de luz que a mi me ipnotizaban que bonito que estabas ayer siendo tan Manchego y vistiendo túnica Sevillana que bonito que estabas mi Señor Cautivo y a la vez Rescatado pero sobre todo Trinitario.
Todo pasa y todo llega, pregonera no mueras en tu pregón, que tus versos vivan, que son
pregones de un pueblo entero echo Pasión. Toma el atril, no te rindas, siempre de frente con el, haz que la historia sea testimonio puro de nuestra Fè. Que tus palabras sean una marcha lenta que acompaña a la dolorosa en su transitar amargo, que tus papeles sean cual liro morado a los pies del Rescatado, haz de la Esperanza tu esperanza de fe ciega, haz que resucitemos con un pasado casi olvidado y recuerda siempre de frente con el.
Mucha suerte para tu Pregón, que el Señor te de fuerzas para proclamar el mensaje de fe, testimonio y amor hacia El y sus hermandades. Que lo disfrutes.