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lunes, 6 de mayo de 2013

Emotiva despedida a don Candelo

En la mañana del sábado nos llegaba la noticia del fallecimiento de Candelo López Serrano, simplemente don Candelo. Fue un golpe duro para quienes le conocimos, que fuimos casi todos los solaneros. Su despedida fue emotiva y estuvo a la altura de lo que merecía. El funeral contó con la presencia del Obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, junto a 36 sacerdotes, siendo muchísimas las personas que se congregaron en Santa Catalina. Dos horas antes, el féretro permaneció expuesto junto al altar mayor para recibir la visita de cuantos quisieron tributarle el último adiós.

Al comenzar el funeral sus compañeros de las parroquias solaneras depositaron la casulla y la estola, así como el libro de las lecturas bíblicas. En la homilía, el obispo recordó algunos aspectos de la vida pastoral de don Candelo, señalando que “siempre le recordaré como el coadjutor que estaba sentado en la sacristía con sus libros y papeles. Una persona callada, silenciosa, planteando su servicio pastoral siempre a las órdenes de otro”.

Antes de concluir la ceremonia, el prelado roció con agua e incienso el féretro, dando posteriormente el pésame personalmente a Pilar, la hermana del fallecido. Después, los restos mortales de don Candelo fueron trasladados al cementerio de Almodóvar, su localidad natal.

Un hombre bueno

Fue un sacerdote enormemente querido en La Solana. Aquí llegó para tomar posesión como coadjutor en la parroquia de Santa Catalina el 14 de febrero de 1970, hace más de 43 años. Lo hizo precisamente el día en el que se conmemoraba a su paisano, el entonces Beato Juan Bautista de la Concepción, quien en el año 1.604 fundó un convento de frailes trinitarios y que ese mismo día de 1970 se convirtió en parroquia con el nombre del reformador trinitario nacido, como don Candelo, en Almodóvar del Campo.

Don Candelo comenzó sus labores pastorales en La Solana junto al párroco Juan de Dios Mendoza, continuando en los años siguientes con Emiliano Villalta, Francisco Jiménez y desde 2009 con Benjamín Rey. Compartió ministerio, siempre en la misma parroquia, con otros coadjutores, ahora vicarios parroquiales, como Isaías López, Julián Martín, José Manuel Medina, y diáconos que durante su estancia en La Solana fueron ordenados sacerdotes como José Luis Merino, quien recordaba frecuentemente los ensayos que realizó con don Candelo para aprender a decir misa, Oscar Casas y últimamente con otro sacerdote, Francisco Maestro.

A lo largo de esos 43 años han sido infinidad los bautizos, comuniones, matrimonios, funerales, horas confesando y novenarios que ha oficiado como sacerdote, empleando cientos de horas para poner al día los libros parroquiales, siempre con la humildad por bandera, tanto en el confesionario como en el altar y en el recorrido por las calles saludando a cuantos pequeños o mayores se encontraba a su paso, tratando a todos siempre de usted.

Tenía especial predilección por la ermita y cofradía de San Sebastián, en la que decía misa todos los domingos a las diez de la mañana. Precisamente fue su último párroco, Benjamín Rey, quien lo bautizó como “El Obispo de San Sebastián”, por el enorme cariño con el que trabajaba por ese templo de la solanera barriada del Santo.

Pastoralmente también se dedicaba a las secciones de mujeres y hombres de la Adoración Nocturna. Han sido muchos años acompañando a los adoradores en las horas de vigilia, en las que nunca faltaba a su cita. Quien esto escribe le ayudó con frecuencia en la celebración de esas misas nocturnas, en los crudos inviernos o en los calurosos veranos, y puede dar fe del celo eucarístico con el que actuaba, por lo que hace años se le realizó un muy merecido homenaje.

Investigador histórico incansable, tenía especial predilección por las civilizaciones antiguas, habiendo publicado su trabajo “Yo descubrí el misterio de Tartessos y su lenguaje histórico fenicio”, trabajo que vio la luz en el año 1984, continuando, pese a su enfermedad, su labor investigadora.

Gran aficionado a los toros, ejerció como capellán del coso solanero, asistiendo a cuantos eventos se han celebrado en la localidad, muchos de ellos desde el palco de la presidencia, pasando antes por el patio de caballos para charlar y fotografiarse con los diestros.

Pregonó la Semana Santa de La Solana del año 2006, habiendo presidido infinidad de procesiones, tanto de Pasión como de otras cofradías de la localidad. Recibió el título de Galán-2008, importante galardón que entrega Gaceta de La Solana, como agradecimiento a su labor en la localidad, a la que quiso seguir unido aún después de su jubilación y en la que ha permanecido ayudando a los compañeros sacerdotes en todas las labores para las que era requerido.

Su figura pequeña y tranquila, ataviado con la típica boina y su largo abrigo en invierno, acompañado por su hermana Pili, ya no volverá a verse recorriendo las calles de La Solana, saludando a todos y marchando pausadamente hasta la parroquia de Santa Catalina. Pero los solaneros, creyentes o no, practicantes o no, lo seguiremos recordando y respetando su figura. Era uno de los nuestros porque tras más de cuatro décadas de trabajo quiso quedarse entre nosotros hasta su marcha definitiva a la “Casa del Padre”. Descanse en paz don Candelo. Un hombre bueno.
FUENTE: http://lasolana.es/